La comunión a los enfermos que lo desean es recibida por los enfermos en sus casas.
Siguiendo la enseñanza de la Iglesia les es llevada a los que por sus condiciones no pueden participar de ninguna forma en la Misa Dominical.
Se les invita a que puedan seguir la celebración de la Misa por la televisión y poder de esa forma sencilla contemplar en oración la Palabra de Dios y los textos litúrgicos.
Recordamos que únicamente es válida por televisión u otros medios de comunicación para todos los fieles, la bendición "urbi et orbe" impartida por el Papa en la Navidad del Señor, en el Año Nuevo, en el día de Pascua o en otras ocasiones extraordinarias.
La comunión a los enfermos se pide a los sacerdotes de la parroquia; el ritmo es organizado por sus responsables y, es llevada la comunión por los mismos sacerdotes y por los ministros extraordinarios instituidos por el Obispo.